Un día como hoy, pero de 1984, La Mona Jiménez daba el primer paso de una carrera que se volvería legendaria. Tras su salida del Cuarteto de Oro el 31 de marzo de ese mismo año, el ídolo popular debutó como solista en el Sargento Cabral, en una noche que despertó una enorme expectativa dentro del ambiente cuartetero.
El desafío generaba curiosidad y atención. Según recordó tiempo atrás Rubén Bravi en diálogo con Cuarteteando, el debut tuvo una gran convocatoria y dejó sensaciones positivas. El empresario destacó que fue un lindo baile y que todos estaban pendientes de ver qué iba a ofrecer Jiménez en esta nueva etapa.
Con el correr del tiempo, el cantante logró convertir al Sargento Cabral en un templo del cuarteto e institucionalizó los tradicionales “viernes de Sargento”. Sin embargo, en aquellos inicios la dinámica era diferente: los bailes se realizaban los sábados y no eran semanales, ya que el artista alternaba con presentaciones en otros escenarios.
Otro de los hitos que marcó esa etapa fue la grabación del primer disco en vivo de La Mona, un hecho que transformó para siempre la industria del cuarteto. El material se registró durante dos noches consecutivas, en jornadas que desbordaron de público y emoción. Las calles debieron ser cortadas y los portones del lugar, se abrieron para contener a la multitud.
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Ese debut como solista de La Mona Jiménez, no solo significó el inicio de una carrera imparable, sino que también redefinió el género. A más de cuatro décadas de aquella noche en el Sargento Cabral, el impacto sigue vigente y el recuerdo permanece intacto en la memoria del cuarteto cordobés.



