Ramiro Bueno dialogó con Cuarteteando en una fecha muy especial para el mundo del cuarteto: el día en el que Rodrigo Bueno habría cumplido 53 años. Entre recuerdos y anécdotas, el hijo del Potro compartió una mirada íntima sobre su padre, lejos de la figura artística y más cerca del ser humano.
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En la charla, el artista habló de la admiración que siente por su papá más allá de lo que logró artísticamente. “Lo admiro no por el éxito, la masividad, sino por haber tocado tantos corazones, por cómo la gente sigue hablando de él. Sigue recordándolo del lado del respeto, del lado del amor”, expresó.
Al hablar del lado más humano de El Potro, Ramiro remarcó que detrás del ídolo también había una persona con necesidades, dolores y fragilidades. “Rodrigo no era solamente una estrella, era también una persona que lloraba, que necesitaba su madre, necesitaba también un entorno que lo acompañe, un hombro donde apoyarse”, sostuvo.
En ese sentido, reflexionó sobre lo que pudo haber atravesado el referente en medio de una exposición tan grande. “Yo creo que quizás él estuvo en un momento que quizás escaseaba eso, el lado de la contención, por el hecho de que su figura a la gente le convenía un poco más que la parte humana”, dijo.
Y agregó: “Capaz que se olvidaban de Rodrigo como ser humano, pero como artista ‘no, cómo va a hacer esto’. Todos somos seres humanos”.
Con sus palabras, Ramiro volvió a poner en primer plano una mirada sensible sobre su papá: la de un artista que marcó generaciones, pero también la de una persona que necesitaba amor, compañía y contención.