Marcos Merlini lleva años poniendo sus manos sobre el piano para acompañar a La Mona Jiménez, pero su llegada a la banda tuvo una historia tan particular como inesperada. El músico pasó por Cuarteteando con la Negra y, además de regalar una tarde cargada de intros jimeneras que transportaron al público al pasado, contó cómo fue aquel día en el que tuvo que demostrar que estaba preparado para tocar junto al Mandamás.
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Todo comenzó un jueves de 2015. Merlini llegó a lo que pensaba que era una prueba y se encontró con una situación bastante diferente a la que imaginaba. “El casting fue un día jueves, que resulta que era un ensayo. Yo nunca supe que era un ensayo, con toda la banda, inclusive con él”. Después de tocar junto a la banda, le comunicaron que tenía que presentarse al día siguiente en el Sargento.
Ante la inesperada noticia, el pianista consultó por el repertorio para prepararse y le respondieron: “No existe el repertorio acá”. En los shows, La Mona va leyendo al público y, de acuerdo con la respuesta de la gente, decide qué canciones interpretar.
Para el casting, la melodía que eligió fue León, mientras que Ricardo Verón era quien se encargaba de elegir las canciones.
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Pero el desafío no terminaba ahí. El viernes, cuando llegó al Sargento, Merlini descubrió que había otro detalle: antes del show de La Mona, la previa estaba a cargo del Clan y el Fran. Por lo tanto, también tenía que tocar para ellos.
Los nervios estaban a flor de piel, pero el pianista encontró un respaldo fundamental en quienes ya formaban parte de la banda. “Los chicos de la banda me ayudaron mucho”, recordó.
Finalmente, aquella prueba que había comenzado un jueves terminó convirtiéndose en una oportunidad que cambiaría su carrera. Desde entonces, el artista se transformó en una pieza clave del equipo musical de La Mona Jiménez.
Durante su visita al streaming, Marcos Merlini volvió a conectar con algunas de esas melodías que forman parte de la memoria afectiva de varias generaciones. Sus intros jimeneras hicieron viajar al público en el tiempo y dejaron una postal de una tarde a puro cuarteto y recuerdos.