Un nuevo hecho de inseguridad sacude a barrio Urca y vuelve a encender la alarma entre los vecinos. Esta vez, una mujer regresó a su casa tras haber salido apenas una hora a cenar y se encontró con ladrones dentro de su vivienda, en una escena desesperante que quedó grabada por cámaras de seguridad.
El episodio ocurrió el sábado 11 de abril por la noche. La víctima había salido junto a su hija de 6 años y su madre a comer a una pizzería cercana, dejando la casa sola entre las 21 y las 22.30. Su esposo no se encontraba en Córdoba ese fin de semana y, según reconoció, no activó la alarma porque pensó que se ausentaría por poco tiempo.
Durante ese lapso, delincuentes llegaron en un Toyota Etios, estacionaron a pocos metros y forzaron una ventana para ingresar. Una vez dentro, comenzaron a revolver toda la casa con tranquilidad y se llevaron ropa, joyas de oro y dinero en efectivo. Para la dueña, no se trató de un hecho al azar: sospecha que sus movimientos habían sido previamente estudiados.
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La situación dio un giro inesperado cuando la mujer regresó antes de lo que los ladrones tenían previsto. A diferencia de la ida, que había sido a pie, volvió en auto, algo que al parecer no estaba en los cálculos de la banda. Al abrir la puerta, se encontró cara a cara con dos delincuentes dentro de su casa.
“Estaba muy nerviosa cuando los vi, grité, salieron los vecinos y ellos escaparon corriendo. Pensé que me iban a lastimar”, relató la víctima a ElDoce.tv. La mujer comenzó a pedir ayuda a los gritos, lo que alertó a los vecinos de la cuadra, quienes salieron de inmediato a asistirla.
Ante la situación, los ladrones huyeron por la puerta principal, subieron al vehículo y escaparon con parte de los elementos robados. La secuencia final quedó registrada en una cámara de seguridad de una casa vecina.
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“Me confié, no conecté la alarma, solo iba a comer una pizza con mi mamá y mi hija. Nos han estudiado los movimientos porque mi esposo no estaba”, expresó con angustia.
El impacto emocional del hecho fue profundo, especialmente porque la niña fue testigo de todo. “Tenemos mucha desesperación, no podemos dormir por las noches. Este era un barrio seguro y ahora ya no se puede vivir”, lamentó.
Además, la mujer aseguró que teme que los delincuentes vuelvan: “Ellos no pensaban que íbamos a regresar tan rápido, tenían cosas listas para llevarse y no pudieron. Tengo mucho miedo”.
La víctima realizó la denuncia, pero a casi dos semanas del episodio no hay detenidos ni avances en la causa. También cuestionó la demora en la llegada de la Policía, que según indicó se presentó unos 10 minutos después del llamado.
El episodio ocurrió días antes de otro violento asalto en la zona, donde delincuentes protagonizaron un golpe comando y llegaron a apuntarle en la cabeza a un adolescente de 13 años, lo que incrementa la preocupación de los vecinos.
“Pensé que vivía en un lugar seguro y me quitaron ese sentimiento”, concluyó la mujer, aún conmocionada.