Un joven de 28 años acudió al médico por fuertes dolores de estómago y recibió un diagnóstico inicial de “reflujo ácido por beber tanta gaseosas”. Sin embargo, con el paso del tiempo se comprobó que en realidad padecía cáncer de hígado.
Tom Hayman vive en Warrington, Inglaterra, está casado y es padre de un niño de cuatro años. Sus síntomas comenzaron en 2024, con dolor abdominal intenso, falta de apetito y pérdida de peso progresiva.
El diagnóstico que cambió todo
Según relató su esposa Mary al diario The Mirror, el médico inicialmente minimizó la situación. “Pensó que era reflujo ácido, pero esto venía de la zona de su hígado”, contó. También aseguró que Tom sentía que algo no estaba bien y que incluso le preocupaba que fuera algo grave.
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Con el avance de los estudios, finalmente se detectó un tumor neuroendocrino que ya se había extendido, además de un coágulo en el hígado. El diagnóstico definitivo llegó en mayo de 2025 y, desde entonces, la familia inició una búsqueda de opciones de tratamiento.
En Reino Unido les informaron que no existía una cura para su cuadro, por lo que comenzaron a investigar alternativas y encontraron un tratamiento con células dendríticas que se realiza en Alemania. “Escuchar la palabra cáncer fue abrumador”, expresó Mary, quien señaló que ahora intentan mantenerse positivos mientras evalúan los pasos a seguir.



