Israel intensificó este lunes su ofensiva contra Irán con un fuerte bombardeo sobre Teherán, utilizando la táctica militar conocida como “anillo de fuego”, una saturación circular de objetivos destinada a colapsar defensas y generar un perímetro de destrucción en la capital.
+ MIRÁ MÁS: Confirman la muerte de la esposa del ayatolá Alí Jamenei luego de agonizar dos días
Según trascendió, los ataques apuntaron principalmente a sedes de seguridad, instalaciones policiales, sistemas antiaéreos y objetivos gubernamentales y militares considerados clave por las Fuerzas de Defensa de Israel (FDI).
En paralelo, el Ejército israelí abrió un nuevo frente al bombardear posiciones vinculadas a Hezbollah en Líbano, incluida la capital Beirut, donde se registraron potentes explosiones y columnas de humo. De acuerdo con los primeros reportes, hubo más de 50 muertos y unos 150 heridos. Hezbollah, aliado histórico de Irán, lanzó cohetes y drones contra territorio israelí en represalia por la muerte del ayatolá Ali Khamenei.
La respuesta de Irán y la amenaza sobre el petróleo
El régimen iraní redobló sus contraataques con oleadas de misiles balísticos y drones dirigidos contra Jerusalén, Tel Aviv y Haifa. Además, extendió la ofensiva hacia países del Golfo Pérsico, entre ellos Arabia Saudita, Emiratos Árabes Unidos, Qatar, Kuwait, Bahréin y Omán, donde existen bases militares estadounidenses.
En Qatar, según reportes locales, fueron derribados dos aviones iraníes SU-24 y varios misiles y drones. La escalada elevó al máximo la tensión en una región clave para el abastecimiento energético global.
Irán advirtió que no negociará con Estados Unidos y prometió una defensa “feroz”. El secretario del Consejo Supremo de Seguridad Nacional, Alí Lariyaní, sostuvo: “Irán, a diferencia de Estados Unidos, está preparado para una guerra”. En su cuenta de X afirmó: “Nos defenderemos ferozmente a nosotros mismos y a nuestra civilización de 6000 años de antigüedad sin importar el costo, y haremos que el enemigo lamente su error de cálculo”.
En ese marco, el comandante de la Guardia Revolucionaria anunció el cierre del Estrecho de Ormuz, paso estratégico por donde circula cerca del 20% del petróleo mundial. “Incendiaremos cualquier barco que intente pasar por el estrecho de Ormuz”, advirtió el general Sardar Jabbari, y aseguró que también atacarán oleoductos para impedir la salida de crudo de la región. Según sus declaraciones, el precio del petróleo podría alcanzar los 200 dólares en los próximos días.
La escalada militar mantiene en vilo a la comunidad internacional, ante el riesgo de una guerra regional de consecuencias económicas y geopolíticas imprevisibles.