La historia de Noelia Castillo, la joven española de 25 años que recibirá la eutanasia este jueves, no solo genera impacto por su decisión, sino también por el profundo drama familiar que atraviesa.
En ese escenario, la figura de su madre, Yolanda Ramos, se vuelve central. La mujer enfrenta uno de los dilemas más difíciles: aceptar la voluntad de su hija mientras lucha con su deseo de que siga con vida.
A diferencia del padre de Noelia, que llevó el caso a la Justicia para intentar frenar el procedimiento, Yolanda optó por otro camino. Decidió acompañarla, aun sin estar de acuerdo. “No estoy conforme, pero siempre voy a estar a su lado”, expresó públicamente, en una frase que refleja la complejidad emocional que atraviesa.

Con el paso de los meses, la madre pasó de la resistencia a una aceptación marcada por el amor. Intentó que su hija cambiara de decisión, aferrándose a la esperanza de que se arrepintiera en el último momento.
“Estoy rezando a ver si a último momento dice: ‘Me arrepiento’. Si ella no quiere vivir, yo ya no puedo más”, sostuvo en una entrevista. Y agregó: “Yo quiero que ella viva, pero lo voy a respetar”.
La historia de Noelia está atravesada por un hecho traumático. Fue víctima de una violación grupal y, tras ese episodio, en octubre de 2022 se arrojó desde un quinto piso. Como consecuencia, sufrió una lesión medular irreversible que la dejó parapléjica.
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Desde entonces, según explicó, convive con un sufrimiento constante que la llevó a solicitar la muerte asistida, en un proceso que derivó en un fuerte debate social y judicial en España.
Su madre, sin embargo, intentó también aclarar algunos aspectos sobre su estado: “Mi hija es parapléjica, no es tetrapléjica. Es autónoma, se ducha sola, se viste sola”, remarcó.
En medio de la exposición pública del caso, Yolanda también cuestionó las versiones que circularon sobre su hija. “Están diciendo barbaridades, me la están matando antes de tiempo. Hasta me han dado el pésame”, expresó con angustia.

También hizo referencia al difícil camino personal de Noelia, que incluyó tratamientos psicológicos desde temprana edad y momentos complejos en su vida familiar.
Aun así, reafirmó su decisión de estar presente hasta el final. “No tengo una varita mágica para parar esto. Voy a estar con ella hasta donde ella me lo permita”, aseguró. Y cerró con una frase que resume el drama que atraviesa: “Yo no quiero que mi hija desviva. Yo quiero que viva. Pero voy a estar con ella hasta el final”.



