En un nuevo giro de tensión geopolítica, Irán anunció este sábado el cierre del Estrecho de Ormuz, apenas 24 horas después de haber sido reabierto. La medida fue justificada por Teherán tras la negativa de Donald Trump a levantar el bloqueo naval sobre embarcaciones vinculadas a la Guardia Revolucionaria.
El paso marítimo, uno de los más estratégicos del mundo, es clave para la circulación de buques petroleros en el Golfo Pérsico. Su cierre genera preocupación en los mercados internacionales, donde se anticipa una posible suba del precio del crudo cuando retome la actividad bursátil.
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Desde el gobierno iraní, el viceministro de Relaciones Exteriores, Saed Khatibzadeh, cuestionó la postura de Washington y sostuvo que “los estadounidenses no pueden imponer su voluntad y poner bajo sitio a Irán mientras Irán intenta facilitar el paso seguro por el estrecho”.

El funcionario, que habló con la prensa en Turquía, también señaló que no hay una fecha definida para retomar las negociaciones entre ambos países y lanzó una crítica directa al mandatario estadounidense, al afirmar que “tuitea y habla mucho”.
Horas más tarde, Trump respondió públicamente y rechazó las acusaciones. Durante un acto en la Casa Blanca, advirtió que Irán no puede “chantajear” a Estados Unidos mediante sus decisiones sobre el tránsito marítimo. “Estamos hablando con ellos. Querían cerrar el estrecho otra vez, como lo han hecho durante años, y no pueden chantajearnos”, sostuvo.
El nuevo cierre se da luego de que el líder republicano reafirmara que el bloqueo estadounidense continuará vigente hasta que Irán alcance un acuerdo con Washington, especialmente en lo referido a su programa nuclear.



