La desaparición de Juan Ignacio Debandi Álvarez, un biólogo argentino de 36 años, mantiene en vilo a su familia y moviliza a autoridades de distintos países europeos. El joven fue visto por última vez el 18 de enero en Cassis, una ciudad costera cercana a Marsella, en el sur de Francia. Desde ese día, no volvió a registrarse actividad en sus dispositivos ni hubo señales sobre su paradero.
Uno de los datos más inquietantes es que tanto su celular como su computadora dejaron de emitir señal en esa fecha. A esto se suma otro elemento clave: Debandi tenía un vuelo programado para el 19 de enero desde Marsella hacia Barcelona, pero nunca lo abordó ni lo reprogramó.
Oriundo de General Rodríguez, Buenos Aires, el biólogo había emigrado a Europa en busca de nuevas oportunidades. Vivió un tiempo en Barcelona y luego se radicó en Irlanda, donde desde abril de 2024 residía en la ciudad de Drogheda y trabajaba en la industria cárnica. En noviembre de 2025 dejó su empleo con la intención de trasladarse a Dinamarca, aunque ese plan finalmente no se concretó.

A partir de entonces, inició un recorrido por distintos países europeos. Gracias al acceso a su correo electrónico, su familia logró reconstruir parte de ese itinerario, que incluyó pasos por Noruega, Suecia, Alemania, República Checa y Holanda, antes de llegar a Francia a fines de diciembre. Durante los primeros días de enero, se sabe que estuvo en Marsella, Aviñón y Cassis, donde se pierde su rastro.
+ MIRÁ MÁS: El contundente reclamo del cordobés a los argentinos que denunció por racismo en Brasil: “Esa gente...”
La última reserva que tenía registrada era en Cassis. La dueña del alojamiento confirmó que mantuvo contacto con él por WhatsApp, pero que nunca llegó a verlo personalmente, ya que el sistema de ingreso al lugar era mediante un buzón con llaves. Desde entonces, no hubo más comunicaciones ni actividad en redes sociales.
Ante la falta de respuestas, la familia realizó la denuncia a comienzos de marzo ante la Cancillería argentina y también en la Justicia federal de Mercedes, lo que derivó en la intervención de Interpol. La búsqueda se extendió a Francia, Irlanda y España, país este último donde Debandi tiene ciudadanía.

En un primer momento se consideró la posibilidad de que se tratara de un viaje personal o una desconexión voluntaria, pero sus familiares descartan esa hipótesis. Aseguran que Juan Ignacio siempre mantuvo un vínculo cercano con ellos y que nunca había pasado tanto tiempo sin comunicarse. Si bien no descartan que pudiera estar atravesando un momento difícil, sostienen que no tenía antecedentes de conductas erráticas ni problemas de consumo.
A más de tres meses de su desaparición, no hay pistas firmes sobre lo ocurrido. Por eso, sus padres y hermanos continúan difundiendo su caso y piden la colaboración de cualquier persona que haya estado en la zona de Cassis, Marsella o Barcelona en esos días y pueda aportar información.



