Cinco turistas italianos murieron mientras buceaban en una cueva submarina en Maldivas, a unos 50 metros de profundidad. El grupo se había zambullido desde el barco de safari Duke of York y nunca volvió a la superficie.
La tragedia ocurrió en el atolón de Vaavu, una zona muy elegida por buceadores de todo el mundo. Las autoridades locales consideran que podría tratarse del peor accidente de buceo registrado en la historia del país.
Entre las víctimas se encontraba Monica Montefalcone, de 51 años, profesora de Ecología en la Universidad de Génova. También murieron su hija, Giorgia Sommacal, de 23; la investigadora Muriel Oddenino, de Turín; y los instructores de buceo Gianluca Benedetti y Federico Gualtieri. Según medios italianos, las víctimas eran buzos experimentados y se cree que integraban una expedición científica.

La desaparición fue denunciada este jueves y de inmediato se puso en marcha un operativo de emergencia. Hasta el momento, los equipos de rescate solo lograron recuperar uno de los cuerpos.
Las tareas son consideradas de alto riesgo por la profundidad de la cueva, las condiciones meteorológicas adversas y la complejidad del terreno submarino. Los investigadores creen que los otros cuatro buzos permanecen dentro de la misma cueva, que tendría unos 260 metros de extensión y alcanzaría los 60 metros de profundidad.
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Buzos de la Fuerza Nacional de Defensa de Maldivas trabajaron durante horas en la zona, incluso de noche, mientras se mantenía una alerta amarilla para embarcaciones de pasajeros y pescadores.
Las causas del accidente todavía se investigan. Una de las hipótesis apunta a un posible problema con la mezcla de oxígeno o contaminación en los tanques de aire comprimido. Otra posibilidad es que el grupo se haya desorientado dentro de la cueva, un riesgo frecuente en este tipo de inmersiones técnicas.

Las cuevas submarinas suelen presentar recorridos complejos, con baja visibilidad y corrientes cambiantes. En ese contexto, perder la referencia de la salida puede volverse letal, especialmente si aumenta el consumo de oxígeno por ansiedad o pánico.
Los peritos analizan las botellas de aire, las bitácoras de la inmersión y los testimonios de quienes organizaron la excursión para determinar si hubo fallas en los protocolos de seguridad.
La Embajada de Italia en Colombo, con jurisdicción en Maldivas, ya tomó contacto con las familias de las víctimas para brindar asistencia consular.



