Christa Pike, la estadounidense de 50 años que sobrevivió a un intento de ejecución mediante inyección letal, continúa internada en terapia intensiva, esposada y atada a una cama de hospital.
La mujer recibió dos dosis letales el 30 de septiembre en una prisión de Tennessee, pero el procedimiento no provocó su muerte. Luego quedó en coma y conectada a un respirador durante varios días.
Según informaron sus abogados, Pike despertó, está consciente y puede mantener una comunicación básica. Además, ya le retiraron la asistencia respiratoria.
El anestesiólogo Joel Zivot, que asesora a su equipo legal, señaló que la mujer pudo recordar su nombre, aunque se equivocó al intentar precisar la fecha y creyó que todavía era septiembre.
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De acuerdo con el especialista, Pike conserva algunos recuerdos de su internación, pero aparentemente no recuerda lo ocurrido durante el procedimiento de ejecución.
Sus abogados advirtieron que el pronóstico todavía es incierto y anticiparon que, como mínimo, enfrentará una recuperación prolongada. Una de las incógnitas pasa por determinar cuánto pentobarbital, la sustancia utilizada durante la ejecución, llegó efectivamente a su organismo.
La criminóloga Deborah Denno sostuvo que el caso no tendría precedentes. Explicó que hubo otros presos que sobrevivieron a intentos de ejecución, pero porque no habían logrado administrarles las sustancias por vía intravenosa. En el caso de Pike, en cambio, sí recibió el fármaco.
Mientras se investigan las circunstancias de lo ocurrido, el gobernador de Tennessee, Bill Lee, suspendió todas las ejecuciones durante el resto del año y el director de prisiones del estado renunció.
Pike fue condenada a muerte por el asesinato de Colleen Slemmer, de 19 años, cometido en 1995 cuando ella tenía 18. Su entonces novio, Tadaryl Shipp, también participó del crimen y permanece en prisión.