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No va a ser fácil que la causa de los cuadernos llegue a ser el Mani Pulite italiano o el Lavajato brasileño. La Argentina tiene enjabonados los huesos por donde resbala la corrupción.

Muertes que se suman a la larga lista de tragedias y un pedido que duerme en tribunales.

Cuando escuché llorar a Norberto Oyarbide, me acordé que siempre me hizo reír, su vida de caricatura, de bon vivant, sus bailes, sus joyas, sus smokings, sus tapas de gente con la farándula, su baile con la mona. Cuando caía en la cuenta de que ese señor era juez federal, la risa se me cortaba como la leche que queda afuera de la heladera.

En el punto culminante de su adhesión al gobierno anterior, un amigo, profesor universitario, llegó a decirme que Amado Boudou era el hombre más lindo de la Argentina. Así de incondicionales son las emociones que atacan o defienden a las figuras del kirchnerismo.

Repartidores al estilo "low cost" desembarcaron en algunos barrios de la ciudad. Se trata "Rappi", una plataforma de origen colombiano, y promete llevar el paquete en 25 minutos.

Estaba preocupado mi amigo Mariano, que había escuchado en la radio el caso de las chicas que le dieron Viagra a un compañero y tuvo miedo de que su hijo, que tiene esa misma edad, pudiera hacer algo parecido.

El intento del condenado Boudou en quedarse con la empresa que imprimía el dinero podría constituir la fase superior de una mega acción de corrupción.

Las gestiones de Schiaretti y de Mestre siguen con atención el caso. Empresas involucradas son contratistas en Provincia y municipio. La ex esposa de un empresario cordobés pidió declarar ante Stornelli.