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Menú bien español en la servilleta de este viernes en Arriba Córdoba, con muchos datos políticos.

Pepe es un amigo de hace tiempo. De esos que sufren cuando no encuentran justas las cosas. Me llamó ayer porque había escuchado el comentario sobre el chico de la esquina al que nunca le había preguntado el nombre. Me dijo que a él le había pasado algo parecido y que me lo quería contar.

Tus manitas anudadas temblorosas. Tu abrazo a mamá. Tu almohada sobre la falda para hundirte en ella. Tus ojos hinchados de tanto llorar. Todo me hacía pensar, que antes que vos, yo me iba a derrumbar.

El caso de violación en el estadio Kempes desnuda facetas cruentas y la de un sistema institucional donde la burocracia es más importante que lo humano.

Hace tres años que gobierna, señor presidente, y si se hubiera puesto desde el minuto uno con el lápiz, quizás buena parte del trabajo estaría hecho y podría evitarse esto que hacen todos, usted lamentablemente también: cazar en el zoológico.

Como casi todos los días pasé por el semáforo de costumbre, donde vende el muchacho de costumbre. Le calculo unos veinticinco años. Le compro bastante a menudo. Los productos que vende me sirven, son baratos y de buena calidad y además me parece simpático. Veo en ese muchacho alguien que tiene muchas ganas de dejar las esquinas pero que acepta su realidad como parte de su historia.

Cambiemos enfrenta no sólo un escenario económico muy complicado, sino que también exhibe sus diferencias políticas públicamente.

La derrota del kirchnerismo sobrevino porque la sociedad se hartó de que la maltrataran verbalmente. Que la presidenta abusara del poder y nos sometiera casi todos los días a homilías autoritarias por cadena nacional, en las que nos daba lecciones de sensibilidad social a los gritos y amenazaba a todos el que pensara distinto con la llegada de las siete plagas. Ese verticalismo convirtió a Macri en presidente de la Nación.