Consenso. Una palabra poco presente en la política argentina. Una rareza que dice mucho sobre la baja calidad de nuestra democracia. Una excepción que puede ser un punto de partida para que, de una vez por todas, empecemos a ganar todos.
Esta madrugada ocurrió algo inédito: La Libertad Avanza y el kirchnerismo más duro se pusieron de acuerdo para aprobar un proyecto de ley que busca dar respuesta a los reclamos urgentes de las personas con discapacidad y sus familias.
Hubo 237 votos a favor, nueve en contra y cuatro abstenciones. Quienes conocen la problemática y defienden la iniciativa sostienen que responde al 75 por ciento de los reclamos del sector.
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El proyecto fija un plazo razonable para saldar las deudas que el Estado mantiene con los prestadores, actualiza por inflación los montos que cobran y establece por ley los requisitos para acceder a los beneficios.
Se llegó a este resultado con dos espacios políticos antagónicos poniéndose de acuerdo para mejorar la vida de los argentinos. Tan simple y tan complejo como eso.
Llama la atención que los diputados cordobeses de Provincias Unidas, que representan al peronismo cordobés, no hayan acompañado un proyecto con apoyo casi unánime. El tren de la sensatez pasó frente a ellos y decidieron no subirse.
Lilia Lemoine y Victoria Tolosa Paz se pusieron de acuerdo, pero ellos no. Ser más papista que el Papa puede salir caro.
Después de mucho tiempo, el Congreso volvió a ser honorable. Argentina necesita y merece más de eso.