EN VIVO
Últimas noticias
Actualidad
Política
El Doce y vos
Cuarteteando
Agenda
Show
Deportes
Estadísticas Deportivas
Mundial 2026
Tendencias
Horóscopo
Internacional
Opinión
Quinielas y Loterías

Seguinos en las redes

El DoceOpinión

Estaba escrito

“Si queremos que todo siga como está es necesario que todo cambie”. La frase que el conde Giuseppe de Lampedusa pone en boca de uno de los personajes de El gatopardo sintetiza, a mi juicio, el resultado de la crisis de 2001.

Por Jorge Cuadrado
18 de diciembre 2021, 17:41hs
“Que se vayan todos", la consigna de las protestas en las calles en medio de la crisis
Seguinos en Google

“Que se vayan todos, que no quede ni uno solo”. Tronaban las voces en las calles, las cacerolas en los balcones. Reclamaban el fin de los privilegios de los dirigentes. Todo tenía que cambiar.

 + MIRÁ MÁS:  Lo que no aprendimos del 2001

Como en El gatopardo, eso pareció. Renunció el gobierno cercado por la oposición y por sus propias torpezas. Tuvimos récord de presidentes en un corto tiempo. Abjuramos del pago de la deuda externa, intentamos crear una nueva moneda paralela al peso hasta que asumió por un plazo más o menos extenso un mandatario que no surgió de elecciones populares y en los comicios siguientes se presentaron con chances cinco candidatos atomizados. Todo cambiaba. Parecía cambiar.

Hasta que la tozudez de Carlos Menem de insistir con su figura repudiada erigió un nuevo líder, Néstor Kirchner. Entonces, los ahuyentados por el “que se vayan todos” encontraron un nuevo cobijo bajo nuevos disfraces.

Veinte años después, con la excepción de algunos dirigentes jóvenes surgidos del natural devenir biológico, están los mismos. Los que mandaban y los que se oponían se reciclaron para que todo siga como estaba, como en El gatopardo. Los privilegios de la clase dirigente no sólo no retrocedieron, sino que continuaron su paso firme.

 + MIRÁ MÁS: 2001, el país en jaque: ¿Por qué no a mí?

A partir de 2001 asistimos entonces a la derrota de los comités, de las unidades básicas, de los recintos donde se discutían los modos y estrategias con los que Argentina se convertiría en un país mejor. A cambio, fuimos consolidando el gerenciamiento político. Los partidos se convirtieron decididamente en maquinarias electorales cuyo fin era obtener la licitación temporaria del estado.

Si queremos que todo siga como está, es necesario que todo cambie.

Hizo falta de líderes que, a izquierda y derecha entendieran el fenómeno, que asumieran y ejecutaran, como en El gatopardo, eso de que la facultad de engañarse a sí mismos es un requisito esencial para guiar a los demás.

Leé también

Alberto F. dijo que le piden cerrar con el FMI, pero no le aprueban el Presupuesto

Ángel Rossi asumió como nuevo arzobispo de Córdoba

Abrieron las ofertas para el segundo anillo de Circunvalación

Temas de la nota

2001crisis20 añospolíticos

Más notas sobre Opinión

Perú hacia otra elección plagada de acechanzas

Por Claudio Fantini

Con la fórmula con que venció al padre, Lula busca vencer al hijo

Por Claudio Fantini

Trump se acerca al abismo de la invasión por tierra

Por Claudio Fantini

© 2026, TELECOR SACI

Seguinos en las redes

Últimas noticias

  • Encontraron el cuerpo de un hombre asesinado a balazos en una zona rural de Córdoba
  • Magui Olave tuvo un percance con su pantalón antes del baile por el calor y lo resolvió de una manera insólita
  • Video: así trasladaron un hígado desde el Aeropuerto a un hospital para un trasplante
  • Monada lanzó su segundo round de “Pegue Monada pegue” con cumbias enganchadas

Secciones

  • Últimas noticias
  • Actualidad
  • Política
  • El Doce y vos
  • Cuarteteando
  • Agenda
  • Show
  • Deportes
  • Estadísticas Deportivas
  • Tendencias
  • Internacional
  • Opinión

Sitios amigos

  • TN
  • eltrece
  • Ciudad Magazine
  • Cucinare

Seguinos en las redes

© 2026, TELECOR SACI

Mapa del sitioTérminos y condicionesComunicadosComercial