La burocracia hace que la vida de Thomas sea mucho más complicada. El nene de ocho años sufre de adrenoleucodistrofia, está postrado y no puede alimentarse por la boca. Por eso, necesita cambiar con urgencia la bomba que lo mantiene con vida.
La obra social Osecac le entregó dos máquinas, pero ninguna funcionaba. “Estaban rotas y las devolví. Fui por última vez hace un mes y todavía no llegó”, explicó su papá Fernando.

El nene está usando un aparato que donó una ONG cuando recibió un trasplante de médula en Estados Unidos. Pero los problemas no dan tregua. “No hay insumos, no hay repuestos, y cuando se me terminen no voy a tener cómo alimentarlo”, alertó el padre.
La familia aclara que no necesita un equipo importado. Cualquiera nacional puede cumplir la función y cuidar la vida de Thomas: “Si se me terminan las bombas no lo puedo alimentar. Lo único que queremos es que Tomy esté tranquilo. Que sufra lo menos posible”.



