Tras pasar por el calor intenso y luego por días de abundantes lluvias el tiempo en Córdoba dio un nuevo giro. En la provincia se comenzó a experimentar un marcado descenso de temperatura y ahora los días son más frescos e inestables. Y aunque no lo parezca, tus plantas lo sienten.
Empiezan a cambiar su ritmo, crecen más lento y se vuelven un poco más sensibles a todo lo que pasa a su alrededor. En ese contexto, hay un error muy común que puede afectarlas más de lo que se suele imaginar: cambiarlas de lugar constantemente.
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Es algo que hacemos con buena intención. Las movemos para que reciban más sol, las acercamos a una ventana, las entramos si sentimos que afuera refresca demasiado, o simplemente probamos distintos rincones . Pero ese ir y venir, que parece inofensivo, en realidad puede generarles estrés.
Las señales de que tus plantas están estresada
- Hojas que empiezan a caerse sin motivo aparente
- Un aspecto más decaído o un crecimiento que se frena de golpe.
- Tallos amarillos
La clave en esta etapa es mucho más simple de lo que parece: elegir un buen lugar y sostenerlo. Un espacio con buena luz natural, protegido de cambios bruscos, suele ser suficiente. Si decidís moverla, que sea con intención, una sola vez, y dándole tiempo a adaptarse.