Lillian Droniak tiene 96 años, millones de seguidores en redes sociales y una pasión que no piensa abandonar: las fiestas. La mujer, conocida como Grandma Droniak, quedó al borde del desalojo en la residencia de adultos mayores donde vive por organizar reuniones “escandalosas”.
La jubilada contó la situación en un video que compartió con sus seguidores. Allí mostró una carta de la administración del geriátrico en la que le advertían que podría ser echada si continuaba con los festejos dentro de las instalaciones.
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“Me van a echar de la residencia de ancianos. Dicen que me van a echar si no paro con las fiestas”, explicó Droniak, que acumula más de 4 millones de seguidores en Instagram y 15 millones en TikTok.
La advertencia
Según la notificación, la residencia permite a los adultos mayores socializar y disfrutar de actividades cotidianas, pero no autoriza fiestas descontroladas ni el consumo de alcohol compartido con otros residentes.
“No se permiten fiestas y no puede servir alcohol a otros residentes. Esto supone un problema de seguridad”, leyó la mujer en voz alta antes de romper la carta en pedazos.

El aviso llegó tras reiterados reclamos por ruidos molestos durante la madrugada. Uno de los episodios señalados ocurrió después de su cumpleaños número 96, que celebró a lo grande en su habitación.
En esa ocasión, Lillian festejó de noche con amigos, tragos, juegos y una torta. Además, usó un vestido morado de lentejuelas que no pasó desapercibido.

La administración también indicó que varias personas salieron de su habitación cerca de la 1 de la mañana por los ruidos, según quedó registrado por las cámaras de seguridad.
“La repetición de incidentes de esta naturaleza podría conllevar restricciones para las visitas y el acceso a las zonas comunes”, le advirtieron en la carta.

Lejos de mostrarse arrepentida, la abuela hizo un descargo en redes y defendió su derecho a divertirse. “Pago 12.000 dólares al mes por vivir aquí y puedo ir de fiesta si quiero”, expresó.
Al final del video, adelantó que esa misma noche pensaba organizar otra reunión con amigas en su habitación. “No puedo evitarlo. Me encanta la fiesta. No pueden detenerme”, lanzó.



