Salía de su casa rumbo al trabajo cuando fue interceptado por ladrones que lo asesinaron a sangre fría para robarle la moto. Sebastián Villarreal, de 46 años, murió tras ser baleado pese a que les imploró que no dispararan. “Tengo dos hijos”, les dijo antes de que se escucharan los tiros mortales en barrio Yofre Norte.
Por el crimen ocurrido el jueves 29 de febrero de 2024 identificaron a cinco sospechosos: tres mayores de edad que serán juzgados desde el próximo miércoles 11 de febrero y dos menores que en el momento del hecho tenían 14 y 17 años.
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El juicio con jurados populares tendrá sentados en el banquillo a los mayores. Se trata de Héctor Alejandro “Lalo” Herrera (25), Luciano Gonzalo Busto (19) y Axel Fabricio Escada (20). Están imputados de homicidio en ocasión de robo. Bajo esa acusación podrían recibir entre 10 y 25 años de cárcel. El cambio de calificación legal lo dispuso el Juzgado de Control N°5 cuando estaba a cargo de Carlos Rubén Lezcano, designado en diciembre último como Fiscal General de la Provincia.
A fines de 2025 los acusados estuvieron a punto de ir a un juicio abreviado donde confesarían su participación en el hecho y acordarían una pena. Esa instancia, ofrecida por el fiscal de Cámara Fernando López Villagra, quedó descartada por la negativa de una de las defensas.
La familia Villarreal expresó su disconformidad frente a esa posibilidad. Al mismo tiempo, insistió en el reclamo para que sean juzgados por homicidio criminis causa como los acusaron en el inicio de la investigación. Bajo esa figura, en caso de ser declarados culpables, recibirían una pena a prisión perpetua. Ese planteo llevarán al juicio en la Cámara Tercera del Crimen.

Peligrosa banda delictiva
En las dos semanas posteriores al crimen de Sebastián fueron cayendo los sospechosos. El fiscal Andrés Godoy advirtió la presencia de una peligrosa banda delictiva en la que mayores de edad habrían mandado a menores a cometer asaltos a mano armada.
Uno de los que participó del asesinato en calle Montemayor al 2300 es J.M, quien tenía 17 años en ese momento. En septiembre de 2025 admitió su responsabilidad en el caso y la Justicia Penal Juvenil lo condenó. Ordenaron que siga un año alojado en el Complejo Esperanza, medida que puede ser prorrogada.
Lo declararon “coautor penalmente responsable de encubrimiento reiterado dos hechos y coautor de homicidio criminis causa en concurso real con robo calificado por el uso de arma de fuego”. La investigación lo identificó como el autor de los disparos que mataron a Villarreal.
Al otro menor se lo conoció como “El Orejudo”. Tenía 14 años en ese entonces y por su edad lo declararon inimputable. Identificado como T., salió en libertad luego de seis meses en el Complejo Esperanza.


Lo reubicaron con una familia de Carlos Paz para intentar su resocialización pero al cabo de unas horas ya estaba publicando fotos con armas de fuego. Eso no fue todo. Hasta agosto de 2025 acumuló decenas de detenciones, la mayoría por robos con armas y hasta con chalecos antibalas. A pesar de los numerosos arrestos continuó libre y creen que se mudó de provincia.
Múltiples antecedentes delictivos
Los acusados que van a juicio por el asesinato de Sebastián tienen múltiples antecedentes delictivos. Uno de ellos, Axel Escada, había sido detenido ocho meses antes del homicidio por un robo con arma de fuego.
De acuerdo con registros de ElDoce.tv, lo arrestaron por un asalto contra una mujer que se dirigía a presentarse como autoridad de mesa en las elecciones provinciales de junio de 2023. Poco tiempo después volvió a caer por el brutal ataque en Yofre Norte.
Escada es un asiduo usuario de las redes sociales desde la cárcel de Bouwer. Desde 2024 hasta 2025 publicó una gran cantidad de fotos desde el penal. “Pronto en casa”, escribió en una de las imágenes en Instagram.


Cómo actuaron
Escada y Busto se encuentran imputados de homicidio en ocasión de robo en calidad de partícipes necesarios. A Herrera le adjudican el mismo delito pero como partícipe secundario, considerando que intervino para ocultar pruebas.
Según la acusación, J.M (17 años) y T. (14) organizaron el robo usando una moto y un arma de fuego en acuerdo con Busto y Escada. La investigación determinó que Busto entregó la pistola con las balas calibre 380 y Escada facilitó la moto Honda Falcon 400 en la que fueron a delinquir.
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Por otro lado, habrían acordado que Herrera los ayudaría a eludir las investigaciones “ocultando los instrumentos del delito”. Así procedieron al ataque el 29 de febrero de 2024 alrededor de las 6:20.
A esa hora Sebastián Villarreal salía de su casa en una Honda XR 190L. En ese instante los asaltantes menores de edad lo abordaron frente al domicilio. Los investigadores concluyeron que J.M fue a robar con arma en mano mientras T. aguardaba en la moto.

Ante el ataque, la víctima se alejó hacia la esquina con calle Madeiros pero al ver que los ladrones no podían poner en marcha el rodado regresó para intentar recuperarlo. De acuerdo a lo plasmado en el expediente, en esas circunstancias Sebastián recibió al menos dos disparos en el tórax, uno de los cuales le causó la muerte instantánea.
J.M logró robarse la moto y se dio a la fuga. La pesquisa reveló que entre ese día y el 16 de marzo los menores le entregaron a “Lalo” Herrera la Honda Falcon en la que fueron a asaltar. Dicho rodado apareció oculto entres los pastizales de un descampado en barrio Ciudad Evita.
A poco de cumplirse dos años de aquella fecha fatídica, los tres mayores deberán responder sobre sus actos ante el tribunal integrado por jueces técnicos y ciudadanos comunes. Más allá de los distintos grados de responsabilidad que les endilgan a los imputados, la familia Villarreal reclama una pena acorde al aberrante ataque ejecutado por los menores.
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