La investigación por el crimen de Lucas Pires, el exfutbolista de 29 años asesinado en Rafael Castillo, dio un giro clave en las últimas horas. Su hermano, Marcos Pires, se entregó ante la Justicia y confesó haber sido quien lo hirió con una botella rota durante la pelea que terminó en tragedia.
El acusado se presentó este martes por la mañana en la Fiscalía de Homicidios y quedó a disposición del fiscal Adrián Arribas, titular de la Unidad Funcional Temática de Homicidios de La Matanza. Durante la indagatoria, reconoció su participación en el hecho.

“Fue una pelea, no lo quise matar”, declaró. Según trascendió de fuentes cercanas a la causa, el hombre admitió que la secuencia quedó registrada en cámaras de seguridad y que ambos mantuvieron un enfrentamiento que fue escalando en violencia. En su versión, sostuvo que su hermano tomó una piedra y que él respondió con una botella para defenderse.
La detención ya había sido ordenada luego de que no se presentara el lunes ante la fiscalía. En ese marco, los investigadores realizaron distintos allanamientos, aunque no lograron ubicarlo. Finalmente, ante el cerco policial, decidió entregarse por sus propios medios.
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El crimen ocurrió el viernes pasado en la localidad bonaerense de Rafael Castillo. Las imágenes de una cámara de seguridad muestran cómo la discusión comenzó con insultos, continuó con el lanzamiento de piedras y golpes de puño, y culminó con la agresión con una botella de vidrio rota.
Lucas Pires sufrió un profundo corte en el brazo derecho que alcanzó una arteria. Fue trasladado de urgencia al Hospital Néstor Kirchner, donde falleció horas después producto de la grave hemorragia.



