Una banda delictiva que realizaba extorsiones desde una cárcel de Mendoza fue desbaratada tras una investigación que comenzó a fines de 2025. El caso se inició luego de que un hombre de la localidad de Cholila, en Chubut, denunciara que había sido víctima de una maniobra que terminó con el pago de 2 millones de pesos.
La causa quedó a cargo del Ministerio Público Fiscal y del fiscal Carlos Díaz Mayer. Según relató la víctima, en ese momento fue contactado por Facebook por una mujer que se presentó como Carla.
La maniobra para exigirle dinero
De acuerdo a lo informado por el diario Los Andes, la conversación continuó por WhatsApp y ambos intercambiaron fotografías de contenido sexual. En ese momento, la mujer le dijo que era menor de edad y la comunicación se cortó.
Tiempo después, el hombre recibió nuevos mensajes de una persona que afirmó ser el padre de la joven y que comenzó a exigirle dinero para no denunciarlo. Aunque la víctima aseguró que no realizó pagos en un primer momento, las amenazas continuaron.
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Los estafadores llegaron incluso a fingir el suicidio de la supuesta menor y le enviaron un acta de defunción. También recibía mensajes de presuntos abogados y fiscales que reforzaban la presión con supuestas denuncias por ciberacoso.
Tras varios meses de investigación, la Policía Federal realizó allanamientos y determinó que el líder de la banda sería un interno alojado en la cárcel de Almafuerte, en Mendoza. Según la pesquisa, el preso contaba con cómplices que operaban desde una vivienda en Godoy Cruz, donde se encargaban de cobrar el dinero producto de las extorsiones.



