El asesinato del remisero Eduardo José Gómez en San Justo, La Matanza, sigue generando conmoción, no solo por la brutalidad del ataque sino también por el cinismo con el que actuaron los motochoros después de matarlo.
El hecho ocurrió el domingo alrededor de las 6:30, cuando la víctima esperaba a un compañero para ir a trabajar. Como el amigo se demoró, decidió salir caminando, pese a que su pareja, Maribel, le había pedido que aguardara unos minutos más.
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Para no preocuparla, Gómez le dijo que ya lo habían pasado a buscar, pero en realidad nunca llegó a destino.
El remisero fue interceptado por delincuentes a dos cuadras de su casa. Intentó defenderse con un palo, pero uno de los asaltantes le disparó a quemarropa. Tras el ataque, huyeron con su morral y su celular, mientras Gómez quedó tendido en la vereda y murió desangrado.
El mensaje que causó indignación
Minutos después del crimen, la pareja de la víctima le envió un mensaje para saber si había llegado bien. La respuesta fue tan breve como estremecedora: “Sí, llegué bien”.
Según se supo, ese mensaje no lo escribió Gómez, sino los propios delincuentes, que utilizaron su celular para simular que estaba a salvo.

Detenidos por el crimen
La investigación quedó en manos del fiscal Adrián Arribas, de la Unidad Temática de Homicidios de La Matanza. En las últimas horas, la Policía detuvo a Dylan Ramón Portillo, de 20 años, señalado como el presunto autor del disparo. Fue arrestado en un allanamiento a unas 12 cuadras del lugar del crimen y cuenta con antecedentes por encubrimiento agravado.
Posteriormente también fue detenido su primo, Brian Portillo, quien estaría vinculado al hecho. La causa continúa en curso mientras buscan esclarecer todos los detalles del crimen.



