Un fallo judicial en Córdoba marcó un fuerte precedente: un hombre fue condenado a indemnizar con más de 100 millones de pesos a su hijo por no haberlo reconocido durante toda su vida, pese a conocer el vínculo biológico.
La sentencia fue dictada por el Juzgado Civil y Comercial de 9° Nominación, que consideró probado que el progenitor actuó con una “deliberada voluntad” de no asumir su paternidad, lo que provocó graves consecuencias en la salud emocional y el desarrollo personal del demandante.
El hombre nunca reconoció al hijo, que hoy tiene 36 años, ni lo asistió económicamente. El joven, que creció en un contexto de carencias junto a su madre —quien tenía 14 años al momento del embarazo— y sus abuelos, intentó durante años lograr el reconocimiento, tanto de manera extrajudicial como en la Justicia.
Incluso, en su juventud, buscó acercarse a su padre con la expectativa de recibir apoyo para estudiar medicina, pero obtuvo una negativa. Según consta en la causa, el demandado tampoco accedió a realizarse un análisis de ADN.
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El tribunal entendió que esa conducta no solo implicó el incumplimiento de una obligación legal, sino que generó daños concretos. Entre ellos, una incapacidad vital del 20%, vinculada a la afectación en su desarrollo personal, además de daño moral y pérdida de oportunidades educativas y profesionales.
Para sustentar su reclamo, el demandante presentó informes médicos que acreditaron el impacto psicológico sufrido a lo largo de los años.
En su resolución, la Justicia remarcó que, ante la sospecha o conocimiento de la existencia de un hijo, el progenitor tiene el deber de tomar las medidas necesarias para confirmar el vínculo y asumir sus responsabilidades. También aclaró que esa obligación no depende de que el hijo inicie acciones legales. “El incumplimiento no puede trasladarse a la madre que asumió sola la crianza”, señaló el fallo.
Finalmente, el tribunal hizo lugar a la demanda por daños y perjuicios y condenó al padre a pagar una indemnización superior a los 100 millones de pesos, más intereses, además de las costas del proceso y honorarios legales.



