La muerte de Ángel Nicolás López, el nene de 4 años que falleció en Comodoro Rivadavia, sumó en las últimas horas un elemento tan doloroso como clave para la investigación: la difusión de videos en los que el niño llora y pide no ir con su madre.
Las imágenes fueron dadas a conocer por la madrastra del pequeño y rápidamente generaron conmoción. En ellas se ve al nene angustiado, resistiéndose a ser llevado con su madre biológica, hoy en el centro de las sospechas. Uno muestra al pequeño en la casa de su padre y el otro a la salida del jardín de infantes.
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Los videos se incorporaron al reclamo de la familia paterna, que sostiene que existían señales previas de que el niño atravesaba una situación de riesgo.
Las grabaciones ahora forman parte del contexto que analizan los investigadores, junto con otras pruebas y testimonios, para reconstruir qué ocurrió antes de que Ángel ingresara en estado crítico al hospital.
El caso ya estaba bajo la lupa judicial luego de que la autopsia revelara un dato alarmante: el nene presentaba lesiones internas en la cabeza, lo que refuerza la hipótesis de una muerte violenta.
El hecho ocurrió el domingo 5 de abril, cuando el niño se descompensó en su casa materna y fue trasladado de urgencia al Hospital Regional, donde murió horas después. Desde entonces, la causa avanza con pericias, allanamientos y toma de declaraciones, en un proceso atravesado por acusaciones cruzadas y un fuerte reclamo de justicia.
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La madrastra del niño fue una de las voces más duras tras el fallecimiento. Aseguró que Ángel tenía miedo de su madre y denunció que el pequeño ya presentaba signos de maltrato antes del desenlace fatal. También cuestionó la decisión judicial que había ordenado la restitución del niño a su madre biológica en noviembre del año pasado, pese a su resistencia.
La difusión de los videos profundizó el impacto del caso y volvió a poner en debate el rol de las instituciones en la protección de menores, mientras la investigación busca determinar responsabilidades.



