La muerte de Ángel Nicolás López, un nene de 4 años en Comodoro Rivadavia, generó una fuerte conmoción y abrió una investigación judicial que avanza bajo estricto hermetismo. El dato más preocupante surgió de la autopsia: el menor presentaba lesiones internas en la cabeza, lo que refuerza la hipótesis de una muerte violenta.
El hecho ocurrió el domingo 5 de abril, cuando el niño se descompensó en su casa y fue trasladado de urgencia al Hospital Regional. Ingresó en paro cardiorrespiratorio y falleció horas después.
Ante las dudas sobre las causas del fallecimiento, intervino el Ministerio Público Fiscal. Las primeras pericias forenses confirmaron la presencia de lesiones internas en la cabeza, un elemento central que cambió el rumbo de la investigación. Además, se tomaron muestras para determinar con precisión qué provocó el cuadro que terminó con la vida del pequeño.

En medio del dolor, la madrastra del niño, Lorena Andrade, realizó fuertes declaraciones y apuntó directamente contra la madre biológica y su entorno. “A Ángel lo sacaron de un lugar donde estaba bien para llevarlo a un lugar de tortura. A Ángel lo mataron”, afirmó.
Según su relato, el nene había sido criado durante años por su padre y ella, ya que la madre se habría ausentado durante gran parte de su vida. Recién a comienzos de 2025 habría reclamado la tenencia, que finalmente le fue otorgada por la Justicia.
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La mujer sostuvo que el niño tenía miedo y que incluso presentaba golpes cuando asistía al jardín, situaciones que —según denunció— no fueron informadas por las autoridades escolares.
La madrastra también señaló a la pareja de la madre como quien habría estado a cargo del cuidado diario del niño y lo acusó de posibles malos tratos. “El nene salió muerto de esa casa”, expresó, visiblemente angustiada.

Por otra parte, cuestionó el accionar judicial que ordenó la restitución del menor a su madre, pese a la resistencia del niño, y habló de posibles responsabilidades compartidas.
La causa continúa en plena etapa investigativa, con múltiples medidas en marcha para esclarecer lo ocurrido. El caso reavivó el debate sobre los sistemas de protección infantil y el rol de la Justicia y las instituciones en situaciones de riesgo, mientras la familia exige respuestas y justicia por la muerte del pequeño.



