Una orca macho protagonizó una escena impactante en Bahía Rosas, sobre el Golfo San Matías, en la provincia de Río Negro. El animal se acercó a toda velocidad hacia una persona que navegaba en kayak y estuvo a punto de embestirla. Sin embargo, al llegar a la orilla detectó que no se trataba de una presa y regresó al mar sin provocar heridas.
La orca fue identificada por investigadores como Pao (PTN-006). El episodio ocurrió durante la tarde del lunes y quedó registrado en un video grabado por una habitante local, Mili Yahuar.
El material fue notificado a los especialistas por Fernando Mariño y Matías Acuña, quienes también estaban en el lugar. Luego, la organización Península Valdés Orca Research recibió las imágenes y las analizó para determinar qué había pasado.
Según explicó la entidad, el sonido de los remos al moverse en el agua probablemente atrajo a Pao hacia la embarcación. Ese estímulo auditivo habría sido similar al que producen los lobos marinos, una de las presas habituales de las orcas en la región patagónica. Al llegar a la costa y advertir que se trataba de una persona en canoa, el animal cambió de rumbo y volvió mar adentro.
“Hoy, 25 de mayo 2026 en horas de la tarde, el macho Pao (PTN-006) protagonizó una situación que nunca habíamos presenciado antes”, comunicó Península Valdés Orca Research.
La organización también llevó tranquilidad sobre el comportamiento de estos animales. “No existen registros de ataques de orca a seres humanos, excepto en situaciones de cautiverio. De todas formas, imaginamos el miedo que habrá sentido esta persona”, señalaron.
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El incidente ocurrió en La Ensenada, también conocida como Bahía Rosas, una zona ubicada en la costa rionegrina a unos 75 kilómetros de Viedma. La presencia de orcas en esa franja costera no es aislada. Durante el otoño y el invierno suelen acercarse con mayor frecuencia al Golfo San Matías.
Las orcas de la región son reconocidas por una técnica de caza única en el mundo, llamada “varamiento intencional”. Consiste en impulsarse hacia la costa para capturar crías de lobos y elefantes marinos.
Ese comportamiento, aprendido y transmitido entre generaciones, se intensifica justamente en esta época del año, cuando esas especies se acercan a las costas patagónicas.



