En su paso por Otro día perdido, Luis Scola abrió una ventana a su historia: habló de la renuncia que más le costó y describió cómo se vive el día a día en la liga más exigente del mundo.
Al traer al presente su juventud, apareció una de las decisiones más difíciles que tomó. Mario Pergolini lo recordó sin vueltas: “Vos no fuiste ni a tu viaje de egresado por el básquet”, le mencionó Pergolini. “Pero hice un montón de cosas. Tuve la oportunidad de estar en Juegos Olímpicos, en Mundiales. Es una experiencia de vida. Si yo tuviera que vivir 20 veces la vida, las viviría las 20 veces y las 20 veces no iría al viaje regresado. Incluso con la posibilidad de vivir lo que vivía. Es decir, si llega ese momento y te dicen ‘mirá, que no vas’. Lo volvería a hacer todas las veces”, resaltó. Aquella renuncia, lejos de pesarle hoy, quedó integrada a su camino.
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El desgaste de competir en NBA
Más adelante, el foco se puso en el desgaste físico que implica competir en la élite. “¿Es saludable el deporte de tan alta competencia?”, indagó el conductor. “No, no. En la NBA podíamos llegar a jugar hasta cinco partidos por semana. En España, dos. La NBA físicamente es mucho más fuerte. En ese momento no lo medíamos, de hecho todavía creo que la NBA nos sigue sin medir por una cuestión de privacidad, pero podemos hacer más o menos un cálculo rápido: se queman seguramente entre 1000 y 2000 calorías. Depende de cuánto juegues, vos podés jugar 48 o podés jugar 15”, confió Scola. Así, dejó claro que el nivel de exigencia no da margen para relajarse.
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También hubo lugar para hablar del después del básquet, un momento que no todos logran transitar con facilidad. “La NBA me parece que te prepara un poco más para el retiro, ¿no?”, quiso saber el conductor. “No te sueltan la mano para nada. La NBA te da una cantidad de recursos increíbles para prepararte. Lo que sí pasa es que es una transición difícil y que a pesar de que te preparen, hay una parte que no lo logra”, se sinceró. Incluso con apoyo, el cambio de vida exige adaptación.
Por último, describió cómo es la rutina real dentro de la liga, lejos de cualquier idea romántica. “En la NBA se entrenaba muy poco, pero mucho individual, y si vos contás el partido como una carga física, que lo es, terminás entrenando mucho más. Y entrenás el día del partido en la NBA. O sea, por ejemplo si estás fuera de rotación, tenés que entrenar. A veces a las 2 de la mañana, después del partido”, reveló. Una dinámica intensa que atraviesa cada jornada.







