La historia de Juan José Luques, conocido como “El Viejo” Luques en barrio Alberdi y Villa Páez, conmovió a Córdoba este viernes en El Show del Lagarto. A sus 88 años, el jubilado empezó a vender empanadas en bicicleta para intentar sostenerse y no perder su casa.
El hombre quedó envuelto en una deuda cercana a los 20 millones de pesos luego de haber salido como garante de su nieta, que alquilaba en barrio Villa Cabrera y dejó de pagar, desapareciendo sin volver a tener contacto con su familia.
Luques explicó que firmó como garante para ayudar a su nieta, sin imaginar el desenlace. “Mi nieta era pagadora, me hizo firmar los papeles para ser garante de su casa. Mi propiedad fue la que ingresó como garantía”, recordó.
Con el paso del tiempo, comenzaron los problemas. Desde principios de 2025 empezaron a recibir notificaciones por falta de pago. Luego, con el correr de los meses, llegaron intimaciones, juicios y reclamos de la inmobiliaria.
“Me enteré de este lío cuando nos empezaron a notificar. Lo poco que se debe lo pagamos, pero avisé que no quería ser más garante y me dijeron que no se puede”, relató.
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La deuda fue creciendo con intereses, honorarios e impuestos hasta alcanzar una cifra imposible de afrontar para la familia. Mientras tanto, la joven dejó de responder llamados y bloqueó todo contacto. “Mi nieta no apareció más, me clavó a pesar de que la crie junto a mi mujer acá. Me salió con esto que me duele muchísimo”, expresó con angustia.
Para enfrentar la situación, Luques decidió salir a trabajar como podía. Todos los días prepara empanadas fritas en su casa y luego las vende a mil pesos cada una en la esquina de avenida Colón y Pasaje Aguaducho.
“El Viejo” era albañil. Cobra la jubilación mínima y no le alcanza: además de la deuda de su nieta, debe seguir pagando sus medicamentos y la comida de cada día. Para afrontar la deuda armó un sistema junto a sus dos hijos: 100 mil pesos cada uno por mes para entregar en la inmobiliaria.
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A pesar del esfuerzo, los ingresos apenas alcanzan. “Le gano algo así como un 60% y con eso me alcanza para comer, la jubilación mínima no me alcanza”, explicó.
Además de la deuda, el hombre debe afrontar gastos diarios, medicamentos y el mantenimiento de su hogar. “Estoy complicado, no me alcanza la plata. Es una cosa tan injusta que me enfermó, no le encuentro forma de pagar”, dijo.
Incluso, contó que ya no puede cubrir necesidades básicas: “Hasta el teléfono fijo se rompió y no lo puedo cambiar. No me puedo ir a un geriátrico porque no tengo cómo pagarlo”.
La historia tomó relevancia tras difundirse en El Show del Lagarto y generó una inmediata reacción solidaria de los cordobeses. En pocos minutos, a través de transferencias, vecinos y televidentes lograron reunir el dinero necesario para cubrir los 20 millones de la deuda que amenazaba con dejarlo sin su vivienda.
El gesto colectivo conmovió profundamente a Luques, que se quebró en llanto al ver la respuesta de la gente. Después de años de trabajo para construir su casa “de a poco”, como él mismo contó, la solidaridad fue clave para que hoy pueda seguir viviendo en el lugar que levantó con esfuerzo durante toda su vida.