Este lunes la Justicia de Estados Unidos condenó a Crystina Elizabeth Schroer, de 50 años, a más de 17 años de prisión por el asesinato de su hija adoptiva, Kennedy Schroer, de apenas seis años.
La niña murió asfixiada dentro de una caja y fue enterrada en una tumba de apenas 60 centímetros en el jardín de la casa familiar en Kansas, Estados Unidos.
El crimen salió a la luz en septiembre de 2024, cuando la policía localizó el cuerpo tras una investigación que se extendió durante cuatro años
La tragedia comenzó a descubrirse cuando la policía acudió al domicilio de los Schroer tras un intento de suicidio de la mujer. En ese momento, ella confesó: “Mi vida se terminó, nadie me va a mirar igual”. Luego relató que, una noche de noviembre o diciembre de 2020, tras una pelea entre sus hijos, notó la ausencia de Kennedy. Según su versión, la encontró inconsciente dentro de una caja cubierta con mantas y una cuna. Intentó reanimarla, pero ya estaba muerta.
La investigación posterior reveló un patrón de maltrato extremo. Una de las hijas mayores desmintió a su madre y declaró que la mujer obligaba a los niños a meterse en una caja si se movían mientras dormían.
La noche fatal, Crystina forzó a Kennedy a entrar en la caja y la tapó con mantas y una cuna. La hermana, encargada de vigilar, contó que escuchó gemidos hasta que todo quedó en silencio. Cuando abrieron la caja, Kennedy ya no respiraba.
Durante los cuatro años Kennedy estuvo reportada como desaparecida, los padres adoptivos siguieron cobrando más de 23.000 dólares en beneficios a nombre de la niña fallecida.
“El dormitorio principal estaba justo al lado del lugar donde enterró a su hija”, señaló el fiscal del condado de Butler, Darrin Devinney, durante el juicio. “La metió en dos bolsas de basura, cavó un hoyo en su propiedad y siguió durmiendo allí durante cuatro años”, cerró.