La tragedia provocada por los dos terremotos que sacudieron el norte de Venezuela continúa agravándose. A casi cuatro días del desastre, las autoridades elevaron a 1.450 la cifra de fallecidos, mientras persiste la incertidumbre por miles de personas cuyo paradero todavía se desconoce.
El último balance oficial informó además que hay más de 3.300 heridos y 12.721 familias damnificadas. La ONU advirtió que la cantidad de desaparecidos sigue siendo muy elevada, mientras las tareas de rescate avanzan contrarreloj en las zonas más castigadas.
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Los violentos movimientos sísmicos, de magnitudes 7,2 y 7,5, fueron seguidos por unas 300 réplicas que complicaron las operaciones de emergencia. En ese contexto, brigadistas de distintos países, entre ellos Argentina con rescatistas y perros entrenados, colaboran en la búsqueda de personas atrapadas.
Las consecuencias materiales también son enormes. Al menos 189 edificios colapsaron por completo y una evaluación preliminar del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo estimó pérdidas cercanas a los 6.700 millones de dólares en viviendas, comercios, vehículos e infraestructura.
Mientras continúan las labores de rescate, las autoridades comenzaron a restablecer algunos servicios esenciales, como el funcionamiento de los sistemas de metro en Caracas, Valencia y Maracaibo. Además, se implementaron soluciones de emergencia para las comunicaciones en las áreas más afectadas, donde aún se mantiene la esperanza de encontrar sobrevivientes entre los escombros.



