La crisis política y judicial en torno a la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) sumó nuevas revelaciones que tienen como protagonista a Diego Spagnuolo, el exdirector desplazado tras la difusión de audios que lo involucran en presuntos pedidos de coimas.
Según publicó el periodista Hugo Alconada Mon en La Nación, Spagnuolo atraviesa momentos de “furia, tristeza y decepción”, con críticas directas hacia el presidente Javier Milei, su hermana Karina Milei, Martín y Eduardo “Lule” Menem, y la ministra de Capital Humano Sandra Pettovello.
En su círculo íntimo aseguran que el exfuncionario está atemorizado. “Está cagado hasta las patas”, le confesaron allegados al diario, y no descartan que finalmente se presente como imputado colaborador, bajo la figura del arrepentido, dependiendo de cómo avance la causa que lleva adelante el fiscal federal Franco Picardi y el juez Sebastián Casanello.
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Uno de los puntos más llamativos es que Spagnuolo habría rechazado dos estudios de abogados que, según su entorno, le habría acercado el propio Gobierno. “Desde la Casa Rosada le mandaron a Santiago Viola y a los Anzorreguy, que es lo mismo que decir los Menem, pero los rechazó”, señalaron allegados, aunque tanto Viola como Jorge Anzorreguy desmintieron esa versión a La Nación.
El exfuncionario sostiene que fue víctima de una maniobra en su contra. “Hizo lo correcto y le tendieron una cama”, repiten en su entorno, que además asegura que Spagnuolo solo firmó tres licitaciones “prolijas”, mientras que el resto eran manejadas por Daniel Garbellini, también desplazado de la ANDIS.

En paralelo, se mencionan internas con figuras como el consultor Fernando Cerimedo, vinculado a La Derecha Diario, a quien en el entorno de Spagnuolo señalan como posible responsable de la filtración. El propio Cerimedo, sin embargo, relativizó esa relación y sostuvo que eran “solo conocidos”.
Mientras tanto, persisten las sospechas sobre los mensajes borrados de los teléfonos que Spagnuolo entregó a la Justicia, algunos de los cuales contenían intercambios con Javier y Karina Milei. “Él siente que lo usaron y terminó metido en un baile que no era suyo. Si yo hablo, armo un quilombo padre”, llegó a decir a sus más cercanos.