En medio de la montaña sanjuanina, lejos de los circuitos más convencionales, aparece un paisaje difícil de comparar con otro: los Hongos Blancos de Tocota, un conjunto de formaciones naturales que sobresalen por su tamaño, sus formas y su intenso color blanquecino.
Están ubicados en la zona de Los Morteritos, en el límite entre los departamentos de Iglesia y Calingasta, rodeados por la Cordillera de Olivares y la inmensidad de la precordillera.
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Al llegar se pueden observar alrededor de una docena de estructuras de piedra que recuerdan a hongos gigantes. Algunas alcanzan aproximadamente entre 8 y 10 metros de altura y cada una presenta características diferentes.
Un paisaje moldeado por la naturaleza
Las particulares figuras son producto de procesos geológicos y de la acción del viento y el agua sobre materiales rocosos con distinta resistencia. Cavidades, agujeros y diferentes texturas terminan de darle al lugar una apariencia todavía más llamativa.
Los Hongos de Tocota se encuentran a unos 2.800 a 3.000 metros sobre el nivel del mar, dentro de un ambiente árido y prácticamente despoblado.
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El acceso forma parte de la experiencia. No se llega simplemente por una ruta asfaltada y en el sector existen diversos caminos de ripio que conducen hacia otros puntos, sin una señalización clara que facilite la llegada.
Para quienes disfrutan de los caminos de montaña y los destinos menos conocidos, los Hongos Blancos ofrecen una postal diferente: enormes esculturas naturales en pleno desierto de altura sanjuanino.