“La tentación de ganar popularidad avivando el fuego de las polarizaciones parece crecer, en lugar de disminuir”. El señalamiento de esa clave de este tiempo marcó el inicio de la visita pontificia a España. NI bien llegó a Madrid, señaló la perversión política de construir poder desde las “grietas” que están dividiendo las sociedades en bandos que se aborrecen. Ante la multitud en el Palacio Real de la capital española, el Papa León XIV se refirió a la oscura práctica de los populismos de izquierda y derecha. En Latinoamérica, el chavismo venezolano y los liderazgos filo-chavistas de la región apostaron a la polarización tratando como enemigos a los adversarios y acusándolos de “anti-pueblo” y “anti-patria”.
A renglón seguido, el ultraconservadurismo que impuso a Trump en Estados Unidos y a líderes trumpistas en varios países de la región, polariza generando el “enemigo” al que estigmatiza como “zurdo” o “comunista”.
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Ambos populismos fueron señalados por su toxicidad y su naturaleza anti-democrática, en la frase del jefe de la iglesia católica, quien también advirtió que “la dignidad humana no deja de ser violada”.
Otro discurso en el que León XIV también metió el dedo en la llaga, fue el que dio frente a millón y medio de personas en la Plaza de Cibeles, en el que condenó cualquier tipo de segregación, poniendo énfasis en la que sufren los inmigrantes, un problema particularmente en Europa y en Estados Unidos.
Tanto las ultraderechas europeas como el gobierno de Donald Trump promueven el odio a los inmigrantes pobres, lo cual para el sumo pontífice es absolutamente incompatible con la religión cristiana.
También fue un gesto notable el de reunirse con víctimas de abusos sexuales perpetrados por sacerdotes católicos. Mientras que, en una demostración de estupidez política, la agrupación izquierdista Unidas Podemos expresó su repudio a la visita del Papa a España al Parlamento, rechazando la presencia de León XIV al palacio de Las Cortes para hablar ante el hemiciclo.
Esa izquierda negligente que lidera Ione Belarra le dio la espalda al líder mundial más enfrentado en cuestiones de fondo con el gobierno ultraconservador de Donald Trump y con la elite de tecno-magnates que a través de la Inteligencia Artificial y de tecnologías digitales de avanzada están avanzando contra las democracias liberales en Occidente.


