Horas antes de la firma formal en Suiza del Memorándum de Entendimiento que puso fin a las acciones militares en el Golfo Pérsico, Donald Trump avisó que si Irán incumple lo pactado volverá a bombardear ese país. La gran pregunta es por qué el régimen chiita incumpliría un acuerdo que parece favorecerlo de manera clara y contundente.
De los 14 artículos del memorándum, el que establece la obligación de respetar la soberanía e integridad territorial del otro y a no interferir en sus asuntos internos, parece estar dirigido exclusivamente a Estados Unidos, ya que Irán no tiene posibilidades de ocupar invadir territorio norteamericano ni interferir en los asuntos internos del gigante americano.
Otros dos artículos son claros en cuanto a la obligación estadounidense de levantar el bloqueo de los puertos iraníes, sin dejar en claro que el régimen restablecerá plenamente en el Estrecho de Ormuz la situación anterior al bloqueo del ese paso que une el Golfo Pérsico con el Mar de Omán.
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En materia económica, lo obtenido por la teocracia persa es inmenso. Estados Unidos y sus socios regionales crearán un fondo de 300 mil millones de dólares para reconstruir la economía iraní y para impulsar su desarrollo. Además, Estados Unidos se compromete a levantar, conforme a un calendario que acordarán ambas partes, todas las sanciones unilaterales aplicadas por Estados Unidos a la República Islámica, incluidas las resoluciones del Consejo de Seguridad de la ONU y de la Junta de Gobernadores de la OIEA. Y a aplicar a través de la Secretaría del Tesoro exenciones a la exportaciones de petróleo crudo iraní, así como también de productos químicos y sus derivados, además de todos los servicios relacionados, incluidos los bancarios, seguro, transporte etcétera.
En la medida en que las negociaciones se encaminen hacia un acuerdo final, Washington liberará y pondrá a disposición de la República Islámica los fondos y activos iraníes congelados.
Mientras tanto, ambos países negociarán un acuerdo final sobre el programa nuclear iraní, respetando ambos el statu quo vigente.
Al respecto, la teocracia chiita no asumió compromiso alguno, porque se limitó a decir que “reitera que nunca producirá armas nucleares”, algo que lleva años diciendo y que avala con la fatua emitida al respecto por el ayatola Alí Jamenei declarando “haram” (lo que está prohibido) la producción” de ese tipo de armamento.
Con ese articulado ante sus ojos, el editor general de The New York Times decidió calificar el memorándum como “una derrota humillante” que causó Trump a Estados Unidos. Y ninguna voz se levantó para cuestionar o desmentir semejante afirmación.