La despedida de Indio Solari adquirió una dimensión multitudinaria este domingo en el Polideportivo José María Gatica, en Avellaneda. Más de 400 mil personas pudieron ingresar a la capilla ardiente del mítico compositor hasta que a las 4 de la madrugada de este lunes la familia decidió darle cierre a una ceremonia que en total duró 18 horas.
La familia del artista buscó que todos los fanáticos pudieran rendirle homenaje antes de dar por finalizado el velatorio. La jornada transcurrió en un clima de respeto y tranquilidad, entre la emoción, la tristeza y los recuerdos imborrables.
Desde el domingo temprano, las calles de Avellaneda en Buenos Aires se transformaron en una inmensa peregrinación ricotera. Miles de seguidores llegaron desde distintos puntos del país para participar del velatorio público de Carlos “Indio” Solari, una despedida que, por la magnitud de la convocatoria, promete prolongarse hasta que pase el último de los fanáticos que todavía aguardan su turno para ingresar.
La ceremonia comenzó a las 10 de la mañana en el Polideportivo José María Gatica, dentro del Parque Domínico. La enorme cantidad de personas que se acercó desde las primeras horas obligó a adelantar una hora la apertura del velatorio.
Según las estimaciones difundidas en el lugar, pasaron más de 400 mil personas frente al féretro, a un ritmo cercano a las 15 mil por hora, mientras que la fila llegó a ser de hasta 8 kilómetros.
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Lejos de los incidentes que suelen asociarse a las grandes concentraciones, la despedida transcurrió en un clima de respeto y emoción. Banderas, flores, camisetas, canciones y lágrimas acompañaron el recorrido de quienes esperaron durante horas para rendir homenaje al histórico líder de Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota y de Los Fundamentalistas del Aire Acondicionado.
Presencia cordobesa
Los cordobeses también se hicieron sentir con fuerza. Varios colectivos partieron desde la provincia rumbo a Buenos Aires para participar del último adiós.
Entre ellos estaba Pablo, encargado de un reconocido bar ricotero de Córdoba, quien expresó: “Voy por q el indio es mi papá, y el padre de muchas generaciones huérfanas de identidad, de país, de ideales. El nos educó, nos retó, nos acobijo, nos leyó y nos dedicó canciones”. Más tarde agregó: “Es inevitable no sentir tristeza ante semejante pérdida. Nos queda su legado”.


