El policía que fue baleado durante los enfrentamientos del miércoles en barrio Bajo Pueyrredón, habló desde el Policlínico Policial antes de recibir el alta médica y relató los momentos de máxima tensión que vivió durante el operativo.
El sargento Rubén Rosales sufrió una herida de arma de fuego en medio de los incidentes registrados tras la muerte de Tomás Orihuela, el joven de 19 años que falleció luego de haber sido detenido y alojado en la Comisaría Sexta de barrio General Paz.
En diálogo con Noticiero Doce, Rosales contó que el disparo le impactó en una pierna y reconoció que la situación pudo haber sido mucho más grave. “Corrí mucho peligro porque si llegaba a pegar en la arteria estaríamos hablando de otra cosa”, expresó.
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El sargento reconstruyó que al principio el personal policial recibía piedrazos y botellazos. “Primero estaban tirando elementos contundentes como piedras y botellas de vidrio. A los momentos empezamos a observar que la gente se empieza a retirar y aparecen unos sujetos a unos 50 metros haciendo ademanes con armas de fuego”, relató.
Según indicó, segundos después comenzaron los disparos. “Empezamos a escuchar los silbidos de los proyectiles que pasaban muy cerca”, describió.

Rosales explicó que desde la Guardia de Infantería dieron la orden de tirarse al piso para resguardarse. “En el momento que levanto el escudo para hacer dicho movimiento siento el impacto en la pierna. Ya estando en el piso me di cuenta que no era una piedra porque no estaban tirando piedras. Eran varios disparos”, señaló.
Luego contó cómo fue asistido por sus compañeros. “Cuando dan la orden de reponernos para hacernos a una orilla, a buscar un reparo, yo no me podía levantar. Cuando me logro levantar le digo a mi jefe: ‘Me pegaron un tiro en una pierna’”, recordó.
El acto clave de su hermano
Una compañera le realizó las primeras curaciones y enseguida apareció su hermano, también policía. “Vino una compañera que me rompió un poco el pantalón y me puso una compresa. Llegó mi hermano, que estaba a unos metros con el móvil, no sé cómo hizo pero me alzó y me tiró adentro del móvil, sacó fuerza familiar y en cuestión de 10 minutos llegamos al Hospital de Urgencias”, contó.
El efectivo remarcó que, pese a la agresión, decidieron no responder con disparos porque había vecinos y niños en la zona. “Lo importante es que ni a mí, ni a mi hermano ni a mis compañeros se nos ocurrió repeler la acción de la misma manera porque había muchos niños, adelante y a los costados”, sostuvo.

Y agregó: “Veíamos a los niños corriendo y la certeza de un disparo a 50 o 60 metros no es la misma. Hay gente inocente que podría pagar por estas personas que estaban actuando de esta manera”.
Rosales se recupera favorablemente y dejó en claro su intención de volver al servicio apenas pueda. “Me quiero recuperar y quiero volver a trabajar. Si puedo caminar, yo vuelvo”, cerró.




